02 febrero 2012

Come comida. No demasiada. Sobre todo vegetales.


En la línea de lo comentado en el anterior post, parece que se adopta progresivamente este lema para transmitir la idea a la población general. "Come comida, no demasiada, sobre todo vegetales". Original de Michael Pollan, resume bastante bien los últimos consensos de la SEEDO y es muy fácilmente recordable y transmitible... 7 palabritas.

Hoy me he acordado de este lema precisamente cuando estaba a punto de escribir un post sobre "Cómo hacer la compra para no engordar". Tonta de mí, no hacía falta redactar mucho. Con esas 7 palabras se resume todo.
1) Come comida. Sí, de eso se trata. De comer comida. Comida, y no "cosas identificables como comida". Compra (y consume) manzanas, no "postre de compota de manzana con canela y miel". Si quieres compota, la haces tú. No compres productos "identificables como manzana", porque básicamente no sabes cuántas guarrerías y cuántos azúcares añadidos o colorantes les habrán añadido. Compra comida y come comida. Procura saber a las claras qué estás comprando.

2) No demasiada. Que sí, que puede sonar a cuento de abuela, pero no lo es. Es mejor no acabar hasta arriba, quedarse con la reconfortante sensación de que aún tendrías sitio en el estómago. Comer hasta "toupar" (como lo llama mi suegra) no es buena idea y además da muchas molestias. Sensación de que la tripa te va a explotar, incomodidades con los vaqueros, gases, reflujo/ardores... Es preferible no comer hasta arriba y tener una sobremesa tranquila. Ya llegará la hora de la merienda y nos tomaremos un vaso de leche si apetece. No hace falta comer como si el mundo se fuese a acabar. 
¿Y cuál es la mejor manera de no comer como si se nos llevasen los demonios? Comprar bien y no demasiado. Adquirir la buena costumbre de comprar sólo lo que sabemos que vamos a consumir en ese día o dos. Comprar más de la cuenta nos lleva a comer más de la cuenta. Y no lo necesitamos.

3) Sobre todo vegetales. Pues claro. ¿Qué hacer en el supermercado? Primero comprar las cosas que pesan y podrían aplastar todo lo demás que metieses en la cesta, como las botellas de leche. Y luego dirigirnos a la zona de alimentos frescos y completar la cesta con lo que vayamos a consumir en ese día o dos. Primero las hortalizas y verduras y luego las frutas. Si no es factible comprar estos elementos en la zona de frescos, se pueden comprar congelados. Pero siempre será mejor adquirirlos en su estado original. A continuación elegir el pan (mejor si es integral) y el café o la infusión que solamos usar. Y por último, pasar por la zona de neveras y coger exactamente las proteínas que tengamos pensado usar para acompañar a nuestras verduras y hortalizas. No más. ¿Una bandeja de filetes de pollo? ¿Una bolsa de merluza congelada? Perfecto. A la caja a pagar. Así está todo bien: sobre todo verduras, hortalizas, cereales integrales y frutas frescas. Las cositas animales en cantidades justas, no necesitamos tantas como nos han enseñado a comer en este mundo un poco descocado.

Repasemos un poco. ¿Qué se evita con este método?
  • Se evita comprar bollería industrial, golosinas y guarrerías grasas varias.
  • Se reduce la cantidad de comida que tiramos/desperdiciamos, y la cantidad de comida que deglutimos para no tirar/desperdiciar.
  • Se respeta en lo posible la cadena del frío.
  • Se engorda menos y se disfruta más de la cocina.
  • Es más que probable que se prevengan enfermedades conocidas y temidas por todos.

Creo que es un método bueno. Fácil de recordar. Sólo requiere un poco de tiempo libre al día y cierto gusto por la cocina...

1 comentario:

conMdeMir dijo...

ojalá nos guiaramos por esas pautas de alimentación, pero en hoy en día el tiempo para cocinar es tan escaso que siempre se tira de los precocinados y la comida rápida. yo al menos intento evitarlo en lo posible.
un saludo!