25 octubre 2011

Nuevo consenso de la SEEDO 2011

(Texto completo disponible en abierto en:


Hemos leído hoy el resumen de las evidencias en este nuevo consenso de la SEEDO. A grandes rasgos las recomendaciones son las siguientes:

La dieta en la PREVENCION de la obesidad:

La sensación global a día de hoy es la de que se quiere promocionar una dieta cercana a la vegetariana aunque salpicada de elementos proteicos no siempre cárnicos (ej. pescados, para estar más cerca de la dieta mediterránea): ensaladas, vegetales frescos, hortalizas, cereales integrales, proteínas de origen vegetal, y proteínas animales no siempre derivadas de carnes. Insisten en la importancia del consumo de fibra como regulador y preventivo del aumento de peso. Y nos recuerdan que el alcohol y los refrescos van en contra de la prevención de la obesidad.

1. El aumento de peso puede prevenirse mediante dietas que contengan alimentos con baja densidad energética (recomendación de grado A).
2. Deben arbitrarse estrategias que hagan posible la disponibilidad alimentaria y el acceso a alimentos saludables, en especial a frutas y hortalizas, para crear ambientes favorables para mantener el IMC medio poblacional (grado de recomendación A).
3. Limitar el consumo habitual (frecuencia de más de una vez a la semana) de fast food puede evitar la ganancia de peso debida a este factor (recomendación de grado A).
4. La utilización de raciones de menor tamaño limita la ingesta energética (recomendación de grado B).
5. Una mayor adherencia a la Dieta Mediterranea podría prevenir el sobrepeso y la obesidad y prevenir el aumento del perímetro abdominal (recomendación de grado C).
6. El consumo de dietas vegetarianas podría conducir a una menor ganancia de peso con el tiempo en adultos sanos (recomendación de grado C).
7. Las dietas para adultos sanos que pretenden prevenir la ganancia de peso deben contar con una presencia importante de hidratos de carbono complejos (≥ 50% del aporte energético total, aproximadamente) (recomendación de grado C).
8. Para prevenir la ganancia de peso en adultos sanos resulta de mayor importancia el control de la ingesta energética total que el de la ingesta de grasas totales (recomendación de grado C).
9. Aumentar el consumo de fibra a partir de alimentos de origen vegetal puede evitar la ganancia de peso en adultos sanos (recomendación de grado B).
10. Limitar el consumo alto de etanol podría prevenir la ganancia de peso debida a este factor  (recomendación de grado D).
11. La prevención dietética del aumento de peso puede modularse mediante dietas que contengan un contenido alto de fruta y hortalizas (recomendación de grado C).
12. Se recomienda que, para la prevención de la ganancia de peso, la dieta contenga una cantidad importante de cereales integrales (recomendación de grado C).
13. Limitar la frecuencia de consumo de bebidas azucaradas puede conducir a una menor ganancia de peso con el tiempo (recomendación de grado A).
14. El consumo moderado de frutos secos presenta ventajas para prevenir enfermedades crónicas, sin que ello comprometa el riesgo de ganancia de peso (recomendación de grado C).
15. Limitar el elevado consumo de carne y productos cárnicos puede evitar la ganancia de peso debida a este factor (recomendación de grado C).

La dieta en el TRATAMIENTO de la obesidad:

Se insiste en la necesidad de hacer reducciones moderadas de las calorías diarias aportadas, así como del tamaño de las raciones y la densidad energética de la dieta, para perder peso. Se prefiere una proporción moderada de proteínas (1.05 g/kg de peso) que ayude a mantener la masa magra durante la dieta, pero no aumentarla en exceso para no aumentar los riesgos a largo plazo. Se recuerda la importancia de los suplementos de fibra (mencionan el glucomanano). Sólo recomiendan las dietas de muy bajo contenido calórico y las dietas bajas en hidratos de carbono o los sustitutivos de comidas para situaciones muy concretas.

16. Es suficiente un déficit energético de entre 500 y 1.000 kcal diarias sobre las necesidades energéticas del paciente obeso adulto para producir una pérdida de peso del 8% en los primeros 6 meses de tratamiento (recomendación de grado A).
17. La disminución del tamaño de las raciones consumidas y/o de la densidad energética de la dieta son medidas estratégicas efectivas para disminuir peso en pacientes obesos a través del tratamiento dietético (recomendación de grado D).
18. Para potenciar el efecto de la dieta en la pérdida de peso no es útil disminuir la proporción de hidratos de carbono e incrementar la de grasas (recomendación de grado A).
19. Para el control del colesterol LDL del paciente con obesidad es eficaz la realización de una dieta baja en grasa, mientras que los niveles de colesterol HDL y triglicéridos se controlan mejor realizando una dieta baja en hidratos de carbono (DBHC) (recomendación de grado B).
20. Las dietas bajas en hidratos de carbono no deben contener un elevado porcentaje de grasas de origen animal (recomendación de grado D).
21. En el tratamiento de la obesidad, los suplementos de fibra (fundamentalmente glucomanano) pueden aumentar la eficacia de la dieta en la pérdida de peso (recomendación de grado C).
22. Los obesos con alteraciones lipídicas se pueden beneficiar de la prescripción de dietas enriquecidas con fibra o suplementos de fibra (fundamentalmente glucomanano) (recomendación de grado B).
23. No se puede recomendar la disminución de IG y CG como estrategia específica en el tratamiento dietético de la obesidad (recomendación de grado A).
24. En el tratamiento de la obesidad no se recomienda inducir cambios en la proporción de proteínas de la dieta (recomendación de grado A).
25. Para garantizar el mantenimiento o incremento de la masa magra, durante una dieta hipocalórica, resulta eficaz aumentar el contenido de proteínas de la dieta por encima de 1,05 g/kg (recomendación de grado B).
26. Si se prescribe una dieta hiperproteica se debe limitar el aporte de proteína de origen animal para prevenir un mayor riesgo de mortalidad a muy largo plazo (recomendación de grado C).
27. La sustitución de algunas comidas por sustitutos de comidas, en el contexto de dietas hipocalóricas, puede resultar de utilidad para la pérdida de peso y el mantenimiento del peso perdido en adultos obesos o con sobrepeso (recomendación de grado D).
28. Las DMBC (Dietas de muy bajo contenido calórico) se podrán utilizar en el tratamiento del paciente
con obesidad, atendiendo a una indicación clínica concreta y con un seguimiento médico estrecho (recomendación de grado D).
29. Las DMBC no se deben utilizar en los pacientes que no cumplan las indicaciones y los requisitos establecidos (recomendación de grado A).
30. La utilización de DMBC puede justificarse en el preoperatorio de la cirugía bariátrica en pacientes con esteatosis hepática y aumento del riesgo quirúrgico, bajo control médico y considerando los posibles efectos adversos que pueden observarse (recomendación de grado B).
31. La utilización de DMBC con productos comerciales podría justificarse en el postoperatorio inmediato de la cirugía bariátrica, para contribuir a que el paciente alcance un aporte proteico adecuado  (recomendación de grado D).


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