24 mayo 2011

¡Pésate!



Aún recuerdo con claridad cómo hace año y medio, mientras estaba pasando la consulta de mi tutora en el Centro de Salud, se presentó a revisión de crónicos un paciente, conocido personal mío, a quien hacía bastantes meses que no veía, pues ni siquiera venía a hacerse los controles periódicos.

- Pepe, ¿qué tal te has recuperado después de la operación? [4 bypasses cardíacos]
- Bien, bien, la verdad es que bien. Ya estoy currando. Trabajando mucho, todo el día en la carretera. [Es representante/comercial de industrias cárnicas porcinas]
- Has recuperado peso, ¿verdad? ¿O me lo parece?
- Ya, es que todo el día en el coche, al final acabas comiendo fatal, y como tampoco me muevo...

Ese día intenté que Pepe (nombre ficticio) se pesase en consulta. Me costó Dios y ayuda. La resistencia a pesarse era brutal.

En estos casos una se pregunta el por qué de tamaña resistencia.
  • Miedo a comprobar lo que ya imagina: que se ha puesto en 119 kilos, con lo que le costó perder peso después de la operación.
  • Miedo a comprobar lo que ya imagina: que se ha puesto en 119 kilos, con el riesgo cardiovascular tan altísimo que tiene (es una bomba de relojería)
  • Miedo a comprobar lo que ya imagina: que se ha puesto en 119 kilos, con la consiguiente bronca que le va a caer por parte del médico a continuación, y con la consiguiente dieta estricta número mil.
Pepe no es ni el primero ni el segundo. Son muchas las personas que se resisten a pesarse porque intuyen que han ganado peso y que comprobarlo va a significar un cambio muy importante en su vida (se van a tener que poner a dieta) y en su autoestima (sensación de fracaso, de trabajo tirado por la borda, de desvalimiento, de miedo al futuro).

Y el miedo a la báscula sigue ahí día tras día.
Al final, hay que hacerles ver que la báscula no es su enemiga. Es su amiga, porque les avisa de cuando las cosas no van bien, y el enemigo lo llevan ellos dentro, porque les impulsa a desentenderse de quererse y cuidarse a sí mismos.

¿Cómo pesarse?
  • Estado: yo suelo recomendar que se pesen estando "vacíos", para pesar lo mínimo posible. Esto es: por la mañana, en ayunas, desnudos por completo, y si es posible (dependiendo del ritmo de cada cual) después de haber ido al servicio a hacer "aguas mayores" y antes de ducharse (para no tener el pelo empapado). Anima bastante saber que la cifra que ven es la cifra real, y que no está disfrazada por lo que ya han comido o bebido, ni por la ropa que llevan.
  • Frecuencia: cuando una persona se propone perder peso, está claro que debe pesarse regularmente. Cualquier resistencia a pesarse de forma regular puede ser interpretada como miedo a que se descubra alguna transgresión dietética importante o continuada, o como una terrible inseguridad (miedo a que la dieta no le sirva de nada). En general, aceptan pesarse regularmente y les viene bien. Lo negociable es la frecuencia con la que hacerlo. Si la dieta es "rápida" (por ejemplo, cuando durante cinco días se les propone quitar los hidratos de carbono de la alimentación, para hacer un empujón rápido al inicio del régimen) conviene que se pesen todos los días para ver los avances rápidos y obtener el refuerzo positivo correspondiente. Si la dieta es "lenta" (en torno a 500 o 1000 gramos de pérdida por semana), la frecuencia debe ser la que permita ver cambios positivos, aunque sean pequeños, en cada pesada (ejemplo, una vez por semana o una vez cada 3 días). Además, conviene decirles que si en algún momento se sienten más delgados o se notan algún cambio significativo (por ejemplo, darse cuenta de que ya no les aprieta un pantalón), aprovechen para pesarse ese día, aunque todavía no les toque.
  • Tipo de báscula: es muy recomendable que tengan una báscula en casa, y que ESA sea su báscula de referencia. Cualquier báscula pública que puedan usar (de un centro comercial, de una farmacia, etc) tiene más riesgo de estar descalibrada por los usos continuos que la suya. Además, conviene que siempre sea la misma, por las diferencias encontradas a veces entre básculas (sin ir más lejos, en mi centro de salud hay básculas con 500 g de diferencia entre ellas). El tipo: de ser posible, digital, para más precisión (y no el típico "peso más o menos entre 63 y 63.5"). En los últimos años se han popularizado las básculas digitales con medición de grasa corporal (bioimpedancia). Pueden ser útiles en pacientes jóvenes y motivados. 
El mensaje es que pesarse, hay que pesarse. Si uno no se pesa, no recibe refuerzo positivo cuando la cosa va bien, ni se da cuenta de cuándo la cosa empieza a ir mal. Si uno no se pesa, se descuida. Si uno se descuida, suele recuperar el peso perdido o engordar más de lo debido. A los pacientes que teman hacerlo, hay que animarles. Ante la duda, ¡pésate!

    3 comentarios:

    Arlette dijo...

    Ah, buenos consejos para "pesarse"!
    Es cierto que el miedo nos paraliza en muchos momentos, supongo que el verdadero trabajo es educar en la prevención...

    Un saludo!

    Alberto dijo...

    Si tenéis iphone / iPad echad un vistazo a www.withings.com.

    Hace año y medio que cambié mis hábitos de comida, tengo unas gráficas estupendas, de casi cada día, de mi progresión en masa magra y masa grasa... 14 kilos en 3 meses y desde entonces mantenido a 78kg.

    Te pesas y por wifi lo envía todo a Internet, luego lo miras desde el PC o iPhone :)

    Elena-Z dijo...

    Acabo de descubrir tu blog, a través del post que pusiste en 2007 sobre tiendas con tallas grandes... y madre mía... creo que me lo voy a empezar a leer desde el principio... fantástico.

    Por cierto... veo que dices que a veces retiras los hidratos de carbono durante 5 dias para dar un empujón a la dieta... Y yo tengo una pregunta... ¿te refieres a la dieta Dukan? Entiendo que no... ¿no? Es que yo quise hacerla y el resultado a los cinco dias fue un estreñimiento tan brutal que por poco acabo en urgencias. Y en urgencias no acabé, pero llevo dos meses con tratamiento por una fisura anal y una hemorroide sangrante que... en fin.
    Un saludo y te leo.

    Ahhh y respecto al tema de pesarse... a mi me da una vergüenza tremenda pesarme... porque sé que estoy gorda. Y por mucho que me esfuerce... apenas consigo bajar de peso.Bueno, durante los 5 dias del Dukan adelgacé 2 kilos. Después seguí con régimen de esos de "pasar hambre" y adelgacé otros tres en dos semanas... y hasta ahi. Ahora estoy estancada. Y me siento... ridícula.
    Siempre digo que mi época más feliz fue mi embarazo... sólo engordé 7 kilos y era una gozada cuando me pesaban y me felicitaban por controlar tan bien el peso... cuando nació mi hija, de hecho, pesaba menos que antes de embarazarme.