23 agosto 2010

Euros, euros, euros...


Parados en cada casa.
Familias con todos sus miembros desempleados.
Pensiones congeladas.
Sueldos de empleados públicos a la baja.
Sueldos del resto de la población también a la baja.
Subsidios de larga duración restringiéndose.
Ah, y las hipotecas van a empezar a volver a subir.

Y mientras tanto, el ciudadano de a pie resistiéndose a colaborar.

Hoy he tenido un amago de discusión con un caballero que venía a recoger recetas crónicas para él y para su mujer, pensionistas ambos, que se iban de vacaciones al pueblo por dos meses.

Entre los fármacos que me solicitaban (... no eran los únicos...), figuraban los siguientes:
- Plavix 75 mg, 2 cajas
- Cozaar Plus, 2 cajas
- Lerzam 10 mg, 2 cajas
- Prevencor 40 mg, 2 cajas para el hombre y 2 para la mujer
- Fortzaar 100, 2 cajas

Quise hacerle recetas EFG, y el hombre se negó en redondo porque "ya estaban acostumbrados a estos".

Aprovechando la circunstancia de que no había nadie en la sala de espera, le expliqué que nos habían pedido desde arriba que intentásemos disminuir el gasto farmacéutico, y que pagar esos fármacos era como comprar el pan en El Corte Inglés en lugar de comprarlo en el Mercadona... el mismo pan y un precio mayor.

Me miraba incrédulo.

Pero escuchó mientras le daba los precios de cada fármaco.

- Dos cajas de Plavix: 2 x 57.68 € = 115.36 €
- Dos cajas de Cozaar Plus: 2 x 23.78 € = 47.56 €
- Dos cajas de Lerzam 10: 2 x 15.72 € = 31.44 €
- Cuatro cajas de Prevencor 40: 4 x 53.97 € = 215,88 €
- Dos cajas de Fortzaar 100: 2 x 29.07 € = 58.14 €

Total, solo con esos fármacos (entre otras especialidades para el dolor, betabloqueantes, etc): 468,38 €.

A continuación le calculé el coste en EFG.

- Clopidogrel 75 mg 2 cajas: 54.6 €
- Losartán 50 + HCTZ 12.5, 2 cajas: 20.24 €
- Lercanidipino 10 mg, 2 cajas: 15.42 €
- Atorvastatina 40 mg, 4 cajas: 151.12 €
- Losartán 100 mg + HCTZ 25, 2 cajas: 40.08 €

Total: 281.46€
Ahorro en una sola visita (y sin haber anotado el resto de fármacos): 186.92 euros.

Supongo que por cabezonería, insistió en llevarse los fármacos a los que está acostumbrado. Pero se le notaba que estaba incluso un poco avergonzado por haberse puesto tan bravo al exigir las marcas. De hecho al marcharse de la consulta me dijo que la próxima vez le pediría a su doctora que le hiciera los otros.

Estas cositas dan que pensar.

Todo ese ahorro simplemente cambiando de fabricante.
¿Qué pasaría si además me pusiese "dura" y mirase si hay o no necesidad de que la estatina sea atorvastatina, de que el antihipertensivo sea un ARA-II, de utilizar precisamente ese Calcio-antagonista y no otro...?
¿Cuánto podríamos ahorrar los médicos de familia si nos pusiéramos a ello?
¿Cuánto podrían ayudarnos a ahorrar si las campañas informativas se hiciesen de manera seria y eficaz?

... O lo que ha dicho el caballero al marcharse...

Y si tanto se ahorra, ¿por qué no los quitan de la financiación?
Dicho queda, ¡¡con mucha razón, caballero!!

09 agosto 2010

Cuidar de uno mismo

Hay algo que nunca me canso de repetir a mis pacientes cuando vienen semidesesperados a pedir ayuda por algo que les parece que escapa de su control.

Cuídese.
Cuídese usted, que nadie le va a cuidar más ni mejor que usted mismo.
Eso que tiene que hacer - dejar de fumar, moverse, comer rico y sano, dormir, descansar, autoapreciarse - nadie lo hará por usted.

Es una cuestión de autoaprecio y de responsabilidad personal. Nadie puede tomarse el tratamiento por usted, nadie puede descansar por usted, nadie puede cuidarse por usted; y si usted no quiere hacerlo, nadie podrá hacer que usted quiera.

Responsabilidad personal.
Uno no fuma porque le induzcan.
Uno no bebe porque esté en mala compañía.
Uno no come de malas maneras porque alguien haga la compra incorrectamente en casa.

Es uno mismo el que tiene que tomar el control.

¿Quién compra el tabaco? E invariablemente contestan: Yo.
¿Quien abre el paquete? Yo.
¿Quien enciende el cigarrillo? Yo.
¿Quién se lo pone en la boca? Yo.

¿Quién le pega el bote gigante de helado de nata y chocolate a la mano izquierda?
¿Quién le pone la cuchara en la mano derecha y le obliga a terminárselo?
Cuando se has tomado tres cucharadas... ¿De verdad sigue necesitando acabar con el bote? ¿Se siente mejor con cada cucharada?
Entonces, si no es así, si cada vez se siente más lleno y peor... ¿por qué se lo come? ¿Quién le obliga?
¿Por qué se castiga así?

Piénselo.
No ha hecho nada para merecer tratarse así. No se castigue.
Respétese. Quiérase. Cuídese.
Nadie lo puede hacer por usted.