27 febrero 2010

Asombro estupefacto

Que cada día doy más importancia a la educación, no es ningún secreto. Que cada día me siento más asqueada al comprobar con mis propios ojos que no se le da nada de importancia a la misma en las casa, tampoco.
El otro día en consulta me trajo una madre a su hija de 14 años, porque tenía un catarro con tos algo fea. La pequeña era una recién llegada a la consulta de adultos. Y para que estuviéramos informados, la madre aportaba el último informe del alergólogo, en el que le había retirado el beta-2-agonista de vida larga + corticoide inhalado, y le había dejado sólo el beta-2 de vida corta a demanda.
Antes de auscultar a la cría (quien, por otra parte, me parecía algo hipodesarrollada si la comparábamos con las niñas de 14 años actuales... una niña leve, lánguida, delgada, bajita, hecha para ser empujada por el viento y desmontarse) leí el informe del alergólogo, al mismo tiempo que mi tutora, mirando las dos el folio con sensación de no terminar de creerlo del todo...

"... FEF 25-75%: 60% del teórico... mejoría post BD, 33%..."

Mi tutora es prudente y se calló. Yo soy joven y atrevida y no pude callarme.
Miré a la niña:
- Tú no fumas, ¿verdad?
La niña se encastró en la silla y dobló un poco la barbilla hacia abajo:
- Bueno, sí
- ¿Y hace mucho que fumas?
- Pues un año o así
En mi cabeza de pronto se dibujó la imagen de una madre con mirada indignada hacia su hija... ¡Qué chasco cuando comprobé que esa imagen no se materializaba!
- Pues tienes que dejar de fumar, porque mira lo que nos dice aquí el alergólogo... tus bronquios, con un sólo año de tabaco, ya han perdido un 33% de su función normal... a este paso no llegas a la universidad...
La niña siguió hundiendo la barbilla. Sorprendentemente, la madre seguía sin decir ni mu.
- ¿Y usted qué piensa de esto? ¿El alergólogo no le preguntó si fumaba a la vista del resultado de la espirometría?
- No - contestó la madre - no preguntó nada.
- ¿En casa fuma alguien más?
- Si, yo.
- Pues debería hacer que su hija deje de fumar inmediatamente.
La madre miró a la hija: "Has oído, no?". La hija la miró con cara de pocos amigos.
Y a continuación le dije a la madre: "Y usted también debería plantearse dejarlo, es un muy mal hábito para ambas". Con la consiguiente carcajada maligna de la hija.
¿Cuál fue la respuesta?
- ¡¡Vaya con la suplente!! ¡¡Total que la doctora no ha conseguido que yo deje de fumar en todos estos años y ahora nos va a mandar dejar de fumar de una sola vez a las dos!!
Y me dejaron auscultar a la niña y pautarle un aumento de dosis de beta-2. Pero sospecho que la madre, muy dignamente y por cabezonería, ni siquiera va a regañar a la hija por haberse enterado de que fuma...