09 agosto 2010

Cuidar de uno mismo

Hay algo que nunca me canso de repetir a mis pacientes cuando vienen semidesesperados a pedir ayuda por algo que les parece que escapa de su control.

Cuídese.
Cuídese usted, que nadie le va a cuidar más ni mejor que usted mismo.
Eso que tiene que hacer - dejar de fumar, moverse, comer rico y sano, dormir, descansar, autoapreciarse - nadie lo hará por usted.

Es una cuestión de autoaprecio y de responsabilidad personal. Nadie puede tomarse el tratamiento por usted, nadie puede descansar por usted, nadie puede cuidarse por usted; y si usted no quiere hacerlo, nadie podrá hacer que usted quiera.

Responsabilidad personal.
Uno no fuma porque le induzcan.
Uno no bebe porque esté en mala compañía.
Uno no come de malas maneras porque alguien haga la compra incorrectamente en casa.

Es uno mismo el que tiene que tomar el control.

¿Quién compra el tabaco? E invariablemente contestan: Yo.
¿Quien abre el paquete? Yo.
¿Quien enciende el cigarrillo? Yo.
¿Quién se lo pone en la boca? Yo.

¿Quién le pega el bote gigante de helado de nata y chocolate a la mano izquierda?
¿Quién le pone la cuchara en la mano derecha y le obliga a terminárselo?
Cuando se has tomado tres cucharadas... ¿De verdad sigue necesitando acabar con el bote? ¿Se siente mejor con cada cucharada?
Entonces, si no es así, si cada vez se siente más lleno y peor... ¿por qué se lo come? ¿Quién le obliga?
¿Por qué se castiga así?

Piénselo.
No ha hecho nada para merecer tratarse así. No se castigue.
Respétese. Quiérase. Cuídese.
Nadie lo puede hacer por usted.