13 mayo 2010

Tiempo de finales

Hoy se podría decir que al fin he terminado mi residencia.

Esto no es estrictamente cierto, dado que técnicamente mi contrato no ha finalizado y aún no me han evaluado y otorgado el título de especialista, pero acabo de volver de mi última guardia rural, y estoy de vacaciones. De modo que en la práctica, esto está más que consumado. Soy LIBRE.

Ahora que llego al final del recorrido (siempre que no me encuentre con un suspenso en la evaluación), me veo capacitada para hacer algunas reflexiones.

Creo poder decir que la residencia es un mal necesario o un bien necesario, según se vea.

Yo no soy a día de hoy el mismo médico que era cuando empecé a trabajar hace más de cuatro años en la residencia de ancianos.

He adquirido experiencia, manejo práctico e independencia. Ahora creo que sí tengo ese famoso 90% de acierto en la orientación diagnóstica inicial por la historia clínica. Ahora, cuando me hablan de una pastilla con forma de corazón, o de una pastilla gorda para el azúcar, sé entender a qué se refiere el paciente. Sé, de este modo, contestar a preguntas que otrora no habría sabido. Porque he adquirido elementos de juicio para comprender la anamnesis mejor de lo que la podía comprender antes.

He adquirido conocimientos teóricos, por supuesto, pero sobre todo he integrado otros miles de fragmentos de conocimiento que tenía desperdigados en la cabeza tras salir de la facultad. Se diría que lo he consolidado todo. De ello lo más llamativo es que ahora soy terapeuta. Uno sale de la facultad sabiendo de patología y algo de farmacología, pero desconociendo pautas, dosificaciones o manejo pragmático de los tratamientos. Era el agujero teórico más grande, que ha quedado tapado.

Además, la residencia me ha dado nuevos mecanismos para "buscarme la vida" y para ampliar la búsqueda, nuevas fuentes de conocimiento, nuevas formas de adquisición del mismo.

He aprendido técnicas prácticas, aunque no siempre podemos ponerlas a funcionar. El hecho de que ahora mismo yo pueda utilizar con relativa soltura un ecógrafo para explorar patología abdominal o ginecológica, me facilita los diagnósticos. O mejor dicho, me los facilitaría si todos los centros dispusieran de un ecógrafo. Haber aprendido a hacer punciones o infiltraciones articulares también podría dar bastante juego, si en las consultas tuviésemos tiempo para ello. La pequeña cirugía (y el manejo del bisturí eléctrico) también es algo que no se suele fijar en la facultad, y que en la residencia he tenido ocasión de "hacer mío". He atendido partos, y esa habilidad ya me ha sacado de un apurillo en una guardia nocturna de un hospital sin sección de obstetricia.

He sacado adelante mi primer proyecto (simple) de investigación, y he quedado satisfecha con el resultado.

Tiene la residencia, en fin, un valor formativo innegable. Es por ello un bien necesario.

Sin embargo, también es un mal necesario. Porque desgraciadamente toda esta formación no se adquiere en la facultad, ni en un horario de trabajo normal. Los cuerpos y las mentes sufren un enorme desgaste durante la residencia por culpa del dichoso sistema de guardias. En un periodo de tiempo tan importante, en que el residente tendría que estar al 100% para absorber todo lo que se le ofrece, nos encontramos con una media de 6 guardias al mes, lo que supone además 6 días perdidos de recuperación física (...esa necesidad humana de dormir, estando saliente...). Los meses pueden pasar como el rayo o convertirse en auténticas torturas inacabables dependiendo de lo buenas o malas que sean esas guardias, y el conocimiento que uno es incapaz de asimilar depende directamente del agotamiento que las guardias provocan. Las guardias también disminuyen el rendimiento para el estudio teórico y para el desarrollo de nuestras tareas de investigación, y limitan nuestra capacidad de trabajar de forma continuada (esto es mucho más acusado cuando una está rotando en el Centro de Salud).

¿Las guardias son necesarias? Desgraciadamente es parte de la formación, y se adquieren muchos conocimientos (y mucha capacidad de asumir responsabilidades) durante las mismas. Pero sigo pensando que es una tortura su duración (17-24 horas) y que podría perfectamente aprenderse lo mismo en guardias de sólo 12 horas. Aparte, claro está, de que yo abogaría por el abandono de las guardias de puerta de hospital tras el segundo año de residencia. Los residentes de Familia deberíamos poder cumplir lo que el programa indica... que nuestras guardias sean mayoritariamente en Atención Primaria.

De forma efectiva, en estos 4 años yo calculo que habré envejecido 7. Durante la residencia me han salido mis primeras canas y alguna que otra varicilla, y se me han marcado alarmantemente las bolsas de los ojos.

No es de extrañar, pues, que estuviera deseando acabar la residencia. Porque contrasta el hecho de vivir un magnífico periodo formativo con el sentimiento de agotamiento crónico. ¡Ay, si la residencia fuese más racional, y sólo hiciéramos 2-3 guardias de 12 horas al mes, cuánto cambiaría el panorama! ¡Cuánto más se aprovecharía el tiempo, cuánto más se podría estudiar, cuánto más se podría investigar, cuánto más se rendiría!

Puede que un médico que no pase por la residencia también adquiera estos conocimientos, pero sinceramente supongo que se debe tardar más en hacerlo. Este ha sido para mi un periodo intensivo de "ampliación cerebral", que creo que ha merecido la pena. Pero ahora toca pasar al trabajo extensivo. Relajar un poco el ritmo.

Vacaciones. Y luego reincorporarme al trabajo en las ofertas que ya me han hecho.
Trabajar sin hacer guardias salvo que me apetezca hacerlo.
Recuperar el resto de los aspectos de mi vida personal.
En resumidas cuentas, ahora toca disfrutar de lo conseguido. Ya habrá tiempo de estresarse cuando toque presentarse a las oposiciones.

¿Qué decir? Estoy feliz.

Un abrazo a todos.

13 comentarios:

Técnico Docente UD Plasencia dijo...

Enhorabuena, Isabel!
Ahora comienza un largo y duro camino, ya no es caminito del MIR, sino ... en fin, hacia donde tu quieras y te dejen y puedas.
Suerte y ánimo!

Anna dijo...

Enhorabuena :) Como dices, ahora toca descansar y tomárselo todo de otra forma, más relajada... así que aprovéchalo.

Besos!!

Emilienko dijo...

Enhorabuena por haber conseguido terminar, Isa.

Muy acertada en señalar el deterioro que suponen las guardias, no sólo físico, sino en la formación y la investigación.

Y mucha suerte con la siguiente etapa.

Paco dijo...

Enhorabuena Dra. Isabel por terminar la residencia.
Suerte en tu nueva etapa de la vida. Seguiremos tus pasos en el blog.

Saludos

Manu dijo...

Enhorabuena Isabel. Toda una sorpresa encontrarme con tu comentario de fin de especialidad, ya que tenías esto un poquito olvidadillo, ¿ehhh? jajaja. Tranquila, que es sólo para que te animes a seguir escribiendo en el blog. Tómalo como un cambio de perspectiva, y ahora podrías llamarlo "Hay vida después del mir" o algo así.
Un beso, enhorabuena y descansa ahora, que lo mereces.

Txanlie dijo...

Enhorabuena, y plenamente de acuerdo con el analisis y la retrospectiva que haces en el post, un saludo

Alberich dijo...

Felicidades.
Yo también acabo de terminar; Neumo en Sevilla...

...a ver q hacemos ahora!!
jaja
bss

Juana dijo...

¡Enhorabuena!
Casi te llevo siguiendo desde el principio del Mir, se nota en tu forma de escribir tu propia evolución personal, es estupenda.
Un abrazo

gangas dijo...

Enhorabuena Isa...recuerdos musicales y estadísticos XD

karo e.j dijo...

Hola! MUCHAS FELICIDADES!
Al fin lo lograste!!
Yo encontré tu blog desde que preparabas el MIR, y desde que yo era estudiante de medicina, de cuando en vez regresaba a tu caminito y me da mucho gusto saber que ya has terminado!
Felicidades nuevamente.
xd

ICMA dijo...

Soy el que ha comentado en el blog del Dr. Bonis tu comentario (antes de que lo convirtiera en post).
Soy co-R tuyo de Zaragoza y, me siento totalmente identificado con tu forma de ver la residencia y la propia medicina de familia.
Espero que nunca pierdas la ilusión que ahora tienes por ser médico, de los de verdad, de los "de antes", médico de familia (aunque a mi me encanta lo de "de cabecera").

Un abrazo y gracias por compartir tus experiencias con nosotros.

Jorge

Anónimo dijo...

Enhorabuena Isa. Es u placer seguirte en la bloggosfera desde tu tierna juventur como preMIR.
1 abrazo

Dorita-Myriam

Anónimo dijo...

¡Enhorabuena con retraso! te perdi la pista unos meses.
Un gran abrazo

Dorita