04 octubre 2008

En época revuelta

Ser residente de familia en esta época revuelta para la sanidad madrileña tiene sus inconvenientes. Porque somos los que más rotamos por sitios más diversos, los que más vueltas damos, los que metemos "la nariz" en más sitios.

No sé si os habéis enterado de que han suspendido cautelarmente la docencia a Santa Cristina, una maternidad madrileña de rancia tradición, recientemente reformada, que comenzó su historia como escuela de formación de matronas en los tiempos de Isabel II. Parece que con la construcción de los nuevos hospitales en la Comunidad de Madrid, gran cantidad de adjuntos cambiaron de lugar de trabajo, trasladándose a dichos nuevos hospitales, y esta "desbandada" dejó sin docentes a Santa Cristina. Los casos que había que tratar pasaron a ser "dominio" de la maternidad de O'Donnell, situada justo en la acera de enfrente, y en este contexto, los residentes de de ginecología se quedaron sin formadores y sin formación. La mayor parte de ellos ha tenido que ser repartida entre otros hospitales para poder completar la residencia. Supongo, aunque no lo he corroborado, que ha debido pasar otro tanto con los EIR de matrona.

Pero ha habido otros "efectos colaterales". Los residentes de familia del área 2 TAMBIÉN nos hemos quedado sin docentes. Los ginecólogos con los que rotábamos en consultas externas también han volado, de modo que sólo nos quedan un par de ellos (cuando en realidad necesitaríamos que hubiera al menos 5).

Imaginad la circunstancia: vuelvo de vacaciones de verano y me encuentro con que no tengo dónde ir a rotar. Comienzo una peregrinación telefónica (tristísima, por otra parte) para intentar que alguien me "acoja" en su consulta. Parecía que iba a poder rotar en el nuevo Hospital del Henares, pero por causas burocráticas (ausencia de un acuerdo de docencia oficial, no existencia aún de una acreditación como centro docente o entidad colaboradora) los gestores tampoco me quisieron dejar empezar allí. Si hay algo que me dé rabia y me haga sentir frustrada es tener que mendigar una rotación, como ocurría a veces cuando era estudiante.

Finalmente el coordinador de docencia me dijo que me presentase en el Hospital directamente, a ver si tenían valor de decirme que no.

Y fue lo que tuve que hacer. Afortunadamente no es lo mismo hablar en persona con el jefe de servicio de ginecología (un hombre con vocación docente y bastante amable) que telefónicamente con el director médico y los gerentes con los que intentábamos contactar previamente. Gracias a ello, he comenzado, con cierto retraso, la rotación en obstetricia y ginecología, y el mismísimo primer día salí de allí sabiendo manejar los aspectos básicos del seguimiento de una embarazada, y casi sabiendo hacer ecografías de 2º trimestre.

Lo malo es que aún no me queda claro si la firma que me echen en el papelito de mi rotación será o no será válida...

Otro tanto nos pasó cuando fuimos al Hospital del Henares, en este caso a las urgencias, a preguntar por nuestros antiguos adjuntos, simplemente para saludarlos (también ha habido traslados varios desde La Princesa). Debieron creer que íbamos por allí para pedir una rotación. Tendríais que haber visto al grupo de adjuntos jóvenes que de pronto nos rodeó, diciendo que teníamos que rotar por allí, que ellos hablarían con el gerente y con quien hiciera falta para conseguirlo. Está claro que tienen mucho trabajo y la presencia de los residentes de familia les sería más que conveniente. Les entiendo. Pero a ver quién convence a los jefes de La Princesa de que nos quiten unas cuantas guardias de allí para hacerlas en el Henares (hospital que, por otra parte, es más adecuado para la rotación de urgencias de un residente de familia que el de la Princesa, por aquello de ser más parecido a un hospital comarcal... el personal de urgencias lo maneja absolutamente todo, no existe la figura del "superespecialista" que baja a solucionar los problemas después de haberlos recibido y estabilizado).

En fin, que estamos en tiempos revueltos, que nos rodean los cambios inesperados, que la escasez de médicos contratados (que no de médicos existentes) está poniendo de los nervios a prácticamente todo el mundo, y que el trabajo empieza a acumularse tanto en algunos centros que los residentes nos convertimos en la ayuda imprescindible que todos quieren tener.

No sé yo cómo acabará todo esto...

4 comentarios:

Sofía dijo...

Pues mal, acabará mal... pero bueno, nos hemos equivocado de profesión... o somos unas masoquistas...

Besotes

Lucano dijo...

Esperemos que no lo haga como el Rosario de la Aurora, a farolazos. Mientras lo descubrimos, confía en que la firma de la rotación te sirva como ya te están sirviendo las primeras horas en el servicio.

Juana dijo...

Trabajo en el "Marañón" no solo los médicos, todos tenemos la sensación de estar gobernados por el desgobierno, no saben si sí o si no, el problema no son sus decisiones, es su ausencia de decisiones. Es como ir en un tren a velocidad media, pero sin conductor. Lo peor es el desánimo y la frustración que nos produce. Eso aunque lleve 18 años trabajando y sea personal fijo.

salva dijo...

hola desde Malaga..mi mas sincera enhorabuena. Soy Salva, R4 de familia en un hospitalito del sur. Tengo tb mi blog donde voy contando mis peripecias. Voy a enlazarte porque es un blog que me gusta
Un abrazo. Mi blos:
www.megasalva.blogspot.com