02 agosto 2008

Aniversario

Día 2 de agosto.


Desde aquí quiero dar cínicamente las gracias al CABRÓN GILIPOLLAS (y perdón por la expresión) que hace exactamente un mes me robó todo lo que llevaba encima, cuando me dirigía a ayudar a una banda de niños y adolescentes con un concierto que estaban preparando y para el cual les faltaba gente de viento-madera.

Le doy las gracias porque, a raíz de esta PUTADA, perpetrada sólo por hacer daño:
- No tendré que romperme la cabeza pensando dónde ir de vacaciones, porque ya no tendré dinero para irme a ningún sitio. Demasiados gastos para reponerlo todo.
- Ahora llevo menos peso en mi bolso (un dispositivo en vez de dos).
- He encontrado un instrumento algo mejor que el que tenía. Obviamente nunca será como mi ya inolvidable E11, con el que llevaba casi 15 años de "bolos", y al cual me había adaptado como si se tratase de mi propia sombra. Para aprovecharlo, además, me he propuesto volver a estudiar y recuperar las capacidades perdidas en estos años.
- He recuperado el contacto con mis antiguos maestros.
- He descubierto que mi más entrañable amigo de la residencia es, además de médico, pianista. Y que tiene tantas ganas como yo de organizar un dúo de cámara. Gracias, porque por fin, tras tantos años, volveré a montar las Piezas Fantásticas de Schumann o el concierto de Mozart.
- He comprobado que gente a la que admiras puede ser en un momento dado una grandísima ayuda técnica y un estupendo apoyo moral. [Joserra, siento haber llegado tarde a la cita, pero me alegro mucho de que finalmente coincidiéramos en la elección. Sin ti podría haberme equivocado].

En fin... Gracias y OJALÁ SE TE ATRAGANTE.

Chicos, siento el pronto.

PD: mi nuevo equipo se compone de un clarinete Buffet Crampon E13 en Sib, una boquilla Vandoren M30 profile 88 (442), y una abrazadera Rovner "Eddie Daniels" II. Hasta ahora nunca había probado las cañas "González", me regalaron una caja con la compra. Informaré de los resultados...

21 comentarios:

Antonio dijo...

¿Gilipollas? ¿Dices que es gilipollas? Parece como si sintieras desprecio por él... Es repulsión el sentimiento que se merece ese tipo, porque no es gilipollas, sino un cabrón verdadero.

Por otra parte, me alegro de que sea mejor que el anterior el instrumento nuevo con el que te has hecho, porque entonces, todo está ahora más en consonancia con la calidad de su intérprete :)

Isabel dijo...

Recojo tu sugerencia y añado el término CABRÓN al post!

Anónimo dijo...

Vengo algún tiempo leyendo este blog. No sabía de tu amor por la música y el clarinete. Como medico de familia y clarinetista aficionado (el año que viene empiezo mi quinto año de estudio de este maravilloso instrumento) te expreso mi más sincera solidaridad. Como propietario de un E11 de dos años, no me imagino perderlo ahora. Aunque creo que ganas con el cambio. De todas formas intenta buscar unas vacaciones baratas que te las mereces. Por cierto la fantástica de Schumann ha sido objeto de mi examen este año, así que todo tu comentario me es particualrmente cercano.

Un abrazo.

Isabel dijo...

Empezar el quinto año de estudio ya... momento precioso, en el que de pronto el instrumento empieza a hacer lo que tú quieres.

Yo dejé el estudio justo en ese punto, al terminar cuarto del antiguo plan del 66 (estoy despistadísima en cuanto a equivalencias con el plan LOGSE). Entonces me trasladé a Madrid y comencé el bachillerato, lo cual, para poder seguir estudiando, me habría obligado a trasladarme en transporte publico unas 3 horas diarias. Y aquello no parecía muy compatible con sacar nota suficiente como para entrar en medicina. Así que sacrifiqué lo uno por lo otro.

He seguido tocando todos estos años (11 ya) con la banda en la que entré al llegar a Madrid, sin ampliar estudios, y eso ha condicionado una pérdida progresiva de habilidades, sobre todo dactilares (aunque el sonido ha ido mejorando, como corresponde al mero paso del tiempo). Lo que no se usa se atrofia.

Pensé muchas veces en volver al conservatorio, pero la residencia tampoco me da esa opción (horarios cambiantes, esclavitud hospitalaria, guardias inevitables, sueño crónico).

En la cabeza se me presentan dos posibles planes ahora. Esperar a acabar la residencia y luego volver a los estudios oficiales, o bien apuntarme en cuanto me sea posible a la escuela de música de San Fernando, donde es profesor José Ramón Jiménez. Entrar en ésta es complicado por la demanda existente, quizá tanto como entrar al conservatorio pasando la prueba correspondiente.

De momento he vuelto a desempolvar el Klosé, el Didier, incluso el Romero, para hacerle el rodaje al nuevo instrumento (¡qué tortura, tener que limitarme a media hora al día!). Y en cuanto se cumpla el mes de rodaje, tiraré de obras de cámara. Lo dicho, esto me ha servido de revulsivo. Tanto si vuelvo al cauce oficial de estudio como si no, en los próximos meses me he propuesto mejorar visiblemente y retomar tiempos mejores.

Sigue tocando...

A mi al menos es lo que me mantiene cuerda en medio de tanta medicina...

Juana dijo...

Mi marido cuando entra en crisis, aprede a tocar un instrumento, ha aprendido a tocar la guitarra, la batería y el teclado, además de solfeo entonación y demás, nunca de manera oficial pero sí con profesores particulares y horas y horas de estudio, hemos tenído durante años una habitación aislada (insonorizada)en casa con una bateria electrónica dentro. Algunos seres humanos "sois música" además de otras muchas cosas ¡aprovecharlo!

thomas dijo...

podrías traer el instrumento (con sordina..) a una guardia, que ahora están más tranquilitas y así amenizamos la veladas veraniegas

Anónimo dijo...

No hay sordina realmente eficaz, ni medios verdaderamente eficaces que insonoricen o aislen habitación alguna. No voy a entrar a debatir este punto, como tampoco lo haría para demostrar que por la mañana amanece. El sonido trasciende algo menos o muy poco menos, pero trasciende, se adentra a través de cualquier pared o por cualquier rincón en la casa invadiendo la intimidad del otro, y capta su atención (la música está expresamente destinada a captar la atención del otro), y por tanto distrae, y por tanto molesta, siempre, al otro o al vecino. La primera regla que debe cumplir todo músico que se precie es "no molestar ni un minuto a nadie "; si la incumple, en nada se diferencia del hortera del vecino que mortifica a los demás permanentemente con el chunta-chunta dance o el loailolailo de su equipo de música. Un hortera molesto, y además, y probablemente sin saberlo él, antipático.

No voy a entrar, por ejemplo, en la posible diferencia de rendimiento académico entre dos hermanos, uno que toca un instrumento musical, y otro que no lo hace, diferencia ... en perjuicio de este último, debido a las constantes y durante años acumuladas distracciones recibidas por parte del otro en su propia casa. Que sí, que ya lo sé, que una tarde o un mes no le afecta. Pero si yo fuera el hermano que toca el instrumento, y quisiera sin egoísmos a mi hermanito, me lo pensaría dos veces... y no me pondría escrupuloso pensando que no conozco ningún estudio estadístico que así lo demuestre, ni tampoco descargaría mi conciencia si él siempre negase que le distraigo cuando cada vez que me dispongo a tocar le pregunto si le molesta.

Si uno se dedica a aprender un instrumento para superar crisis personales, muy bien. Si lo hace para cultivar la sensibilidad artística de su espíritu, muy bien. Si lo hace para experimentar placer, divino. Pero que no repercuta las consecuencias de sus actos en los demás. No siempre el otro, el vecino, el hermano, o en general aquel cuya intimidad invadimos, se halla privado del refinado gusto del que ha sido dotado el artista musical o carece de habilidades musicales que le impidan apreciar e interpretar la belleza de las cosas, y de la música en particular. A lo mejor,... incluso, ese de ahí es otro músico como tú, que simplemente ha aprendido a tener presente todas estas cosas y por ello se decantó hace algunos años por adquirir un costoso instrumento con toma de audio a la que invariablemente enchufa unos costosos auriculares cada vez que lo toca. Actualmente ya no son costosos.

¿Todavía necesito dar mi opinión sobre la idea de llevar un clarinete a la guardia... de un hospital? Y por si fuera poco, mucho me temo que hacer eso, en este caso, en la que está de por medio una actividad de trabajo reglada en una relación contractual laboral, bien pudiera ser causa de que nos abrieran expediente. ¿Qué alegaríamos para defendernos? ¿"Discúlpeme, es que soy músico, y usted de esto no entiende"?

Isabel dijo...

Jajaja, vaya parrafada...

Está claro que no llevaría mi clarinete a una guardia.

Y menos aún después de ver que me lo pueden robar con tanta impunidad en cualquier sitio y momento.

No obstante, Thomas, siempre habrá conciertos... los iré anunciando con tiempo...

Anónimo dijo...

Lamento lo del robo. Tal vez en algún momento quieras hacer aquí una descripción del físico de ese cabrito. Si llegásemos a cruzarnos con alguien de aspecto parecido en alguna de las líneas de metro que frecuentamos, al menos podríamos avisar a algún guardia de seguridad para que le hiciera preguntas.

P.D.: “Jajaja, vaya parrafada...”

1.º «Jajaja [...]» Celebro hacerte dichosa.
2.º « [...] vaya parrafada» Aquí, en Dodge City -ciudad sin ley-, tenemos “parrafada” por término despectivo; yo que tú, forastera, no lo repetiría.

Juana dijo...

Se puede aislar acústicamente, es una cuestión de conocimientos, de dinero y de ganas de no molestar, además de tener sitio (que pierdes media habitación). Soy ingeniero y me he trabajado mucho el tema. Otra cosa es que el personal ni se moleste en aislar, pero esa es otra batalla bien distinta.

thomas dijo...

madre mía.......


suponía que no lo llevaría....

Isabel dijo...

Juana, me interesa el tema... ¿qué maneras más o menos económicas puede haber de aislar una habitación para un instrumentista de viento madera?

¿Qué hay de las clásicas hueveras de manufactura casera? :P :)

Anónimo dijo...

Tranquilo, Thomas. A mí también puede habérseme ocurrido alguna vez sugerir llevar algo musical (y/o contundente) a una guardia. Pero mejor es olvidarse. En el hospital debe primar por encima de todo un ambiente silencioso.

Un saludo, compi.

Anónimo dijo...

“Se puede aislar acústicamente, es una cuestión de conocimientos, de dinero y de ganas de no molestar, además de tener sitio (que pierdes media habitación).”

¿Qué es cuestión de “ganas de no molestar”?, ¿de “ganas”? ¡Anda, coño!; yo creía que era un deber, el deber de no molestar. A lo mejor no lo es... y es sólo un deseo, una aspiración celestial; o quizá bastaría con “suspirar” por no molestar. ¿No habrá sido un lapsus y habrás querido decir “ganas de molestar”? Búff, qué peligro para los vecinos si empezamos enfocando así las cosas, y diciendo que sabemos mucho porque somos ingenieros, y por ende, los demás, no.

Juana dijo...

No te "piques", no merece la pena "engancharse" con un ordenador, jajajaja
Tienes razón es obligatorio aislar, es que la gente no lo hace y legalmente tardas años en que se pongan medidas, lo decía por eso.
Mi marido y yo no curramos muchísimo el tema y nos gastamos lo que hizo falta, la empresa (especializada)que nos hizó el aislamiento nos trato poco menos que de "locos sibaritas" decía que ese aislamiento no lo hacían ni en las discotecas. Mis vecinos ni siquiera saben que mi marido toca instrumento musical alguno, uno de ellos subió un día y se sorprendido.
No es barato, nada barato, es más fácil aislar para los instrumentos de viento, la trasmisión por los sólidos es complicada (la percusión lo más difícil). Si el piso no es tuyo, no sé, casi mejor alquilar un local por horas, sale más barato.

Juana dijo...

Más información:
El sistema más barato: poliuretano de 10 cm pegado a la pared y cartón-yeso pintado.
El poliuretano es específico para aislamiento acústico, no vale el de aislamiento térmico.
Ahora saldrá a unos 55-60 euros / m2. de superficie a aislar (sin descontar huecos). Eso sí, aún siendo barato, una habitación de 3x3 m. Costaría unos 2.500-3.000 euros.
Información sobre este sistema de aislamiento: Arkobel. http://www.arkobel.com/
Tambien hay que aislar el suelo, las ventanas (doble ventana con hueco y cristal doble en ambas), la puerta (doble puerta y aisladas ambas), si es instrumento de viento las tuberias de los radiadores es posible que no haga falta.

Isabel dijo...

Oye, muchas gracias por la información!! :D

Anónimo dijo...

«No te "piques", no merece la pena "engancharse" con un ordenador, jajajaja»

Juana: Las 08:49 se marcan en tu post. Observo que amaneces con unos despertares risueños. ¡Mmm! ¡Te pillé ¡Lo sé, granujilla!: has llenado a rebosar el tazón gordo de leche que has zampado para desayunar, con cereales crujientes chocolateados en forma de figuritas de..., eeem... ¡no me lo digas!, ¿payasitos? Te felicito por la elección. La risa contribuye a mantener la turgencia del cutis, siempre que sea contenida y moderada, y, claro, no se haya sobrepasado determinada edad. Esto estoy seguro de que ya lo sabes bien (lo de la turgencia).


Pero no bromees con estas cosas. ¿Sabes que existen dolencias psiquiátricas cuya etiología (no lo busques: “causa de determinada enfermedad”) reside –maldita la gracia que tiene este verbo aquí-, reside, digo, en la presencia continuada, incesante, o sistemática o regular o intermitente u ocasional, de ruidos –sean no armónicos o plenos de armonía- localizados en la vivienda contigua o alrededores de la vivienda del aquejado? ¿Lo sabías? No te sientas una ignorantona si es que no; yo tampoco lo sabía.

Tuve ocasión de enterarme en 2.º por referencias, las abundantes que me dieron entonces los dos abogados de la comunidad de propietarios de la vivienda donde residen mis padres, en las afueras de Madrid (en un piso y una zona, informo, de materiales de construcción bien compactos y no baratos, precisamente), cuando decididamente se entabló por toda la comunidad y por varios particulares, sendas demandas contra el pianista sublime de turno o en crisis existencial que aterrizó por allí. No me extenderé más porque fue una etapa muy dolorosa para mis padres y mis hermanos y para todos los amigos de ellos que convivían en las inmediaciones o contigüidad del piso del inspirado. Pero no os entristezcáis, porque el desenlace fue feliz: el genio de altísimo cociente intelectual, su piano y su flauta (sí también usaba flauta), y los “impenetrables” mamparos insonorizantes en que invirtió, tuvieron, todo junto, que volar en busca de otros horizontes donde no hubiera tanta vulgaridad espiritual como la de la purria de sus vecinos quejicas. El juez, campechano y un poco irónico, vino a decir en la sentencia, que le parecía “oportunamente” chupi lo de que el demandado tuviera dos carreras -una era una ingeniería, no te ofendas- y tener un exorbitante cociente intelectual, porque así, al condenado le iba resultar muy sencillo comprender que “el domicilio es inviolable, sea por la mera irrupción de persona física, o adentrarse por medio de ondas mecánicas”; y que de paso también le sería muy sencillo comprender que tenía que retirar sus artilugios o ahuecar; y todavía más fácil le iba resultar comprender que debía abonar íntegramente las costas del juicio, y algunas indemnizaciones de daños por bajas laborales y otros daños causados.

Aunque ya compruebo que en el fondo no bromeas. Plantearse, tú y tu marido, una costosísima inversión para insonorizar acusticamente la habitación del ejecutante, debo reconocer que eso sí es empezar enfocando bien las cosas. Se me antoja que lo tuyo y el caso de tu marido es notablemente excepcional. Lo alabo. No sin reservas. Porque aseveras la impenetrabilidad de esos mamparos. Bien: dime que abordasteis tú y tu marido esa costosísima inversión y esas farragosas obras haciéndolas rigurosamente antes de que comprarais el primero de los tambores de la batería, y yo te creeré. Dime que después de esa costosísima inversión, has solicitado entrar en todas y cada una de las tal vez 26 viviendas contiguas a la tuya (tú eres un ingeniero, sabes lo que es un hexaedro, y no habrás resultado sorprendida al leer esa alta cifra), dime que has solicitado entrar, digo, en todas y cada una de ellas para comprobar, por ti misma, in situ, y colocándote la mano en el corazón (sin pensar en ese momento en la necesidad que tiene tu marido de superar crisis), dime que has entrado ahí a comprobar si el sonido que emane de tu piso, y que tu marido en ese momento estará produciendo dándole que te pego, dime si ese sonido es o no capaz de distraer, por sutil y lejano que sea, por ejemplo, a un niño –no te engañes, ya sabes la facilidad con la que se distraen los chiquillos... o los opositores, o los bachilleres que necesitan entrar con buena nota en una facultad, o los escritores, o los que sencillamente reclaman que nadie se adentre en su casa-, dime que has hecho esto piso por piso, dime que has emitido tu juicio de corazón, y yo te digo también de corazón que te creré, Juana. Y no porque seas ingeniero por el MIT, o por donde sea, sino porque tengo convencida fe en las personas humildes, y creo en su palabra.

Chao, troncos. He de salir a tomar “un” cocacola.

P.D.: “Forastera”: si aprecias tu salud ni se te ocurra pensar en nada que empiece por “vaya”, y acabe por “parrafada”. Que te veo venir.

Isabel dijo...

"Forastero" o "tronco", pensaré en lo que quiera y contestaré lo que me apetezca... suelo ser benevolente y no intervenir en las discusiones, incluso a veces hago favores cuando me los piden con educación, pero desde luego me reservo el derecho de admisión de comentarios y el de comentar, a mi vez, lo que mi pequeña cabeza quiera.

Gonzalo dijo...

Antes de entrar en discusión, yo también siento que te robaran, pero me alegro de cómo te lo has tomado, muy productivo para la salud mental.
Mi gran sueño no conseguido: tocar bien un instrumento (abstenerse de leer los mal pensados...)
Tengo una amiga de la Residencia que toca también el clarinete, hace poco hicimos un dúo gualtrapa (no sé si esta palabra se escribe así) para la despedida de los residentes, muy lejos de Schumann...
Soy un apasionado de la música. Cuando escuché a mi compañera tocar el clarinete me enamoré de su sonido.
Estoy contigo en que la música es algo muy útil para salir del mundo de la Medicina.
Y poco más, ya que no sé si sale la hora a la que estoy escribiendo esto (2,25 de la madrugada) y a alguno vaya a molestarle el ruido del teclado...
P. D: Juana, ¿fuiste tú a la que tomé por loca porque me pedías insistentemente entrar en mi piso para comprobar que tu marido no molestaba cuando tocaba una batería que se había comprado...?

José Luis Contreras Muñoz dijo...

Pensé que eso sólo pasaba en Chile,capaz alla sido un compatriota.