30 diciembre 2007

Roscón de reyes

El roscón de reyes es un dulce típico español e hispanoamericano. En el fondo es bastante parecido a un enorme bollo suizo, solo que algo más seco (por lo que se suele rellenar con nata montada o distintas cremas) y con un característico aroma a naranja y azahar. Se suele tomar en el desayuno y la merienda del día 6 de enero, casi siempre acompañado de chocolate caliente. Tradicionalmente contiene alguna pequeña sorpresa dentro de la masa, generalmente un muñequito o figurita de diminuto tamaño, y un haba. Según la tradición, a quien, en su trozo de roscón, le toca la sorpresa, se le nombra "rey por un día" (figuráos), y a quien le toca el haba, le toca pagar el roscón del año siguiente.

Según la Wikipedia, el origen del roscón parece estar relacionado con las saturnales romanas, fiestas dedicadas al dios Saturno para celebrar los días más largos que empezaban a venir tras el solsticio de invierno. Para estos festejos se elaboraban unas tortas redondas hechas con higos, dátiles y miel, que se repartían por igual entre los plebeyos y esclavos. Ya en el siglo III, en el interior del dulce se introducía una haba seca y el afortunado al que le tocaba era nombrado rey de reyes durante un corto periodo de tiempo establecido de antemano. Felipe V importó de Francia a España esta tradición del roscón que allí se conocía como "Galette des rois" ("Galleta o pan de los Reyes Magos"), para culminar las fiestas navideñas. El pastel estaba cubierto de frutas escarchadas y tenía escondido en su interior una pequeña sorpresa, a veces de gran lujo y valor.

Como este año me toca invitar a mí (ya sabéis lo afortunada que soy con eso del azar), el roscón lo he hecho yo (faltaría más...). Así de paso le he sacado partido a una maquinita que me han regalado y que es muy útil a la hora de amasar y levar.

Venga... ¡esa recetita navideña! Dedicado a los golosos.

Ingredientes:
  • 20 ml de crema de ron (o ron)
  • 20 ml de agua de azahar (de venta en farmacias e hipermercados) o de licor Marie Brizard
  • 100 ml de leche entera
  • 2 huevos batidos
  • La ralladura de media naranja y medio limón
  • 3 cucharadas de mantequilla, derretidas en el microondas
  • 1 cucharada de miel (mejor si es miel de caña)
  • Entre 80 y 100 g de azúcar blanca, según gustos
  • 420 g de harina de fuerza (se vende, de la marca Harimsa, en Carrefour y otros)
  • 1 sobre (5,5 g) de levadura seca activa de panadero (por ejemplo, la de marca Maizena)

Preparación:

Si se tiene maquinita panificadora, colocar primero los líquidos y luego los sólidos en la máquina, y amasar con un programa de masas básicas (en la mía, el programa 13, que dura 1 hora 35 minutos, y amasa-leva-desgasifica 2 veces). Si no se tiene maquinita, sobre una superficie enharinada y amplia hacer un volcán con la harina, colocar en el centro progresivamente los ingredientes (del más sólido al más líquido) y amasar a mano hasta tener la masa hecha una bola elástica, dejando levar a continuación en lugar cálido durante 40 minutos, y re-amasando y volviendo a dejar levar otra vez otros 40 minutos.

A continuación engrasar una placa de horno o rustidera y estirar la masa dándole forma de rosca. Esconder dentro de la masa la sorpresita o el haba si se desea. Colocar sobre la rosca frutas escarchadas o almendras laminadas, según gustos, además de azúcar mojada. Dejar levar otros 25 minutos más, tapada con un paño ligero para que no se seque con posibles corrientes.

Antes de meter al horno, pintar la superficie con una brocha suave y huevo batido o mermelada rebajada con agua. Hornear aproximadamente 30 minutos a 180º (vigilarlo, puede que necesite más o menos tiempo según el horno).

¡¡Se recomienda no tener a las vecinas cerca si el olor sale por la ventana!!

Nota: la reflexión económica del día. Dejando a un lado el gasto en electricidad, que no siempre es calculable... ¿¡os dáis cuenta del margen de beneficio que tienen los supermercados con cada roscón que venden!? Si hablo de lo que me cuestan a mí los ingredientes, van 50 céntimos de harina, 10 céntimos de azúcar, 30 céntimos de huevos, 30 céntimos de levadura, 8 céntimos de leche... y me niego a calcular cuánto cuesta un chorrito de ron, etc. ¡Ayer le cobraron a mi hermana 5 euros por un roscón 3 veces más pequeño que el que os describo! ¡Y sin relleno! Están locos estos romanos...

26 diciembre 2007

Año nuevo, suscripción nueva

Los buenos propósitos para año nuevo son casi patrimonio de la Humanidad. ¿Quién no se ha propuesto alguna vez dejar de fumar en año nuevo, o ponerse a dieta, o apuntarse a inglés, o al gimnasio...? Un deseo general de muchos residentes es "leer más" a partir del nuevo año, e incluso he llegado a oir lo de "empezar a leer algo". Porque, no nos engañemos, a veces la vida de residente no te deja tiempo ni para estudiar. Y mira que es necesario...

Una forma de "obligarse a leer" es suscribirse a una revista. Y el año nuevo es, por supuesto, el momento ideal. Todas las revistas publican sus nuevas tarifas e incluso algunas de ellas anuncian tentadoras ofertas para residentes. Claro está, siempre existe la posibilidad de leer artículos a través de la Biblioteca Virtual de la Agencia Laín Entralgo, o de otras bibliotecas algo más piratillas, pero no son pocos quienes dicen que si no les llega la revista impresa a casa no leen, dado que por pereza nunca llegan a sentarse delante del ordenador, y que aún así prefieren el tacto del papel en los dedos (qué le vamos a hacer, somos de la vieja escuela aunque nos pese) y poder subrayar y anotar en el margen.

El año pasado me apunté a la revista AMF, publicación española, con esa sana intención de obligarme a leer algo sobre temas básicos. El resultado ha sido regular. La publicación en sí misma no es mala, los contenidos pueden ser interesantes, las revisiones sobre temas básicos suelen ser bastante claras. Es destacable la sección de Rafa Bravo en la que se hace un resumen de las novedades leídas en internet en el último mes. O la recopilación de casos clínicos en la web de la revista. O su idea de repasar los principios de radiología básica, también sólo en la web.

Sin embargo, he encontrado muchas pegas a lo largo del año:

- Para empezar, la formalidad. No me parece lógico que una revista que ni siquiera tiene que imprimir un número mensual (puesto que son 10 anuales) llegue tarde a todos y cada uno de sus números. Cada ejemplar lleva el nombre de un mes y llega por correo dos meses más tarde, véase, el número de septiembre no me llegó hasta finales de octubre a mi casa. Por cierto, que para más inri se perdieron tres números por el camino y los tuve que reclamar. Además, aún estoy esperando el dichoso diploma acreditativo de la primera evaluación, la de enero a junio. Imagino que se lo habrá quedado el cartero porque le habrá gustado.
- El precio. A pesar de lo explicado, han debido pensar que merecen más de lo que ganan, porque si quiero renovar mi suscripción este año deberé pagar 56 euros más que los que pagué el año pasado (¡¡!!). Pasaría de pagar 79 euros a pagar 135. Esto se debe a que el año pasado se me hacía tarifa de residente socio de SEMFYC (ya hablaremos de SEMFYC otro día), mientras que el segundo año, mágicamente, uno debe dejar de ser residente o algo así, y dejan de hacerle ese descuento. De modo que si uno sigue siendo socio de SEMFYC pasa a pagar 101 euros (que ya está bien, la subidita), y si no lo es, 135. Un despropósito.
- El medio de evaluación. Resulta que si no tienes Windows instalado no puedes optar a los créditos de su programa de formación continuada, porque no evalúan a través de internet, sino utilizando un CD con un programa instalable. Vaya tela. Y para colmo va una y se entera de que los créditos, a los residentes, no nos sirven de nada. Al menos en la OPE de Madrid.

Sin embargo su servicio de atención al suscriptor es bueno. Cada número perdido que les he reclamado lo han reenviado lo antes que han podido. Y los errores que he encontrado en los artículos de revisión leídos en internet los han corregido en cuanto les he avisado, antes de que saliese en el correo la versión impresa. Sólo me están decepcionando claramente en estos días, en los que les estoy llamando para que me digan qué hacer para cancelar la suscripción, y no me cogen el teléfono.

Adivináis que me estoy proponiendo cambiar de revista. Impresa, claro está. Porque acceso a revistas online tengo "todos y más". Es por aquello de tocar papel :) ...

Condiciones que he escogido a la hora de rebuscar entre las revistas candidatas:

- De reconocida calidad (lo que normalmente llamaríamos "de renombre", pero sin esa connotación un tanto casposa).
- En inglés y/o francés. Que lo de leer en español es muy cómodo, pero se aparta de la realidad. Hay que manejarse en idiomas. Sobre todo si una pretende escribir algún día.
- Ámbito: clínico y generalista. Revistas del campo de la atención primaria o la medicina interna.
- Periodicidad: al menos, mensual. Salvo que el precio sea tan bajo o la calidad tan alta que compense el hecho de tener menos de 12 números al año.
- Precio máximo: el de los 135 euros famosos por año. Y debe permitir pagar la inscripción mediante tarjeta de crédito o mediante domiciliación, me niego a andar haciendo transferencias o enviando cheques o giros.
- De preferencia, europea. Que al fin y al cabo tocará más de cerca la problemática local. O americana como segunda opción.
- Requisito mínimo: que sea papel+online, deseable papel+online+pda. Si además tiene casos clínicos online, podcasts, u otros extras, mejor que mejor. Será motivo de exclusión el ser sólo online, sólo papel o no tener medios de contacto virtuales (paso de tener que mandar un fax para cualquier pregunta, lo siento, vivo entre la web y el correo electrónico y dispongo de poco tiempo para trámites).
- Y bueno... si es una de las que no podemos leer a través de la BVALE, pues al menos ampliamos horizontes...

Las nominadas son:

- The New England Journal of Medicine: 124.8 euros, precio para residentes, online + papel. 52 números, semanales. 20 créditos de formación médica continuada. Amplio contenido extra en su web (vídeos, presentaciones de diapositivas, entrevistas...). Tenemos acceso en la BVALE pero sólo desde el año 96, y además con 3 meses de retraso y por Proquest (muy incómodo para ver tablas y figuras), además de excluir el acceso a los extras.
- ACP Journal Club: 71 dólares, lo que equivale a 48 euros. Bastante bien de precio, puede compensar el que sólo sean 6 números anuales. Hace año y medio que dejamos de tener acceso a través de la BVALE, quizá porque las revisiones eran tan específicas que sólo eran útiles para citarlas.

Y las excluídas:

- Por precio: British Medical Journal, Evidence Based Medicine, Canadian Family Physician, Annals of Internal Medicine, Family Practice, Australian Family Physician...
- Por otros motivos: Bandolier (ha dejado de tener edición en papel)

O me he puesto muy exigente, o hay pocas opciones. Todo parece apuntar a que la mejor opción es el NEJM. Os pido vuestra colaboración, si conocéis alguna otra revista que cumpla las condiciones... ¿podéis decírmelo, antes de que se acabe el año?

23 diciembre 2007

Desafortunada en el juego...

... y no sigo, para evitar convertirme en una "hereje" del refranero español.

He estado un poco triste estos días, sobre todo ayer, y mis amigos conocen el auténtico motivo. Que no es precisamente el hecho de que no me haya tocado la lotería.

No suelo jugar. Aunque hace un par de años que mi círculo de amigas más cercanas decidió que estaría bien jugar un décimo juntas, y por no desentonar decidí participar. Así, creo que entre unas cosas y otras he gastado 9 euros en lotería este año. No es que sea mucho. ¿Que podría haber hecho con esos 9 euros si no los hubiera gastado en lotería?

- Comer en el VIPS o engullir en un restaurante chino
- Desayunar en la cafetería del hospital en las guardias de 24 horas que me tocasen los siguientes 6 a 9 meses
- Pagar aproximadamente 1 semana de transporte público
- Pagarme un billete de ida al pueblo de mi padre (a no ser que haya subido de precio)
- Pagar la factura del móvil de este mes
- O hacer una larga llamada de teléfono a esas personas con las que hace tanto tiempo que no hablo y a las que no suelo llamar con tranquilidad porque no me sale precisamente gratis
- Comprarme una camiseta en las rebajas
- Regalarme a mi misma unos pendientes o un pintalabios nuevo
- Ir a la peluquería
- Darme una sesioncilla de "SPA"

Y un largo etcétera.

No le voy a dar más vueltas, dado que ya no sirve de nada. Sólo sé que el próximo día que comience con el mal pie con el que comenzó el de ayer (nada más despertar estrellé el despertador contra el suelo de la habitación por accidente), procuraré quedarme en casa. No sea que, además de no tocarme la lotería, haga alguna otra tontería que haga sentir mal a alguien más. Él, que me está leyendo sabe de qué hablo. Lo siento.

02 diciembre 2007

Programa doble


Este año, a petición popular, tendremos programa doble para poder volver a ofrecer el Concierto para Clarinete de Artie Shaw a todos aquellos que nos lo pidieron. Es una pieza poco ejecutada y poco grabada, pero que merece la pena haber oído al menos una vez.

Así que os dejo aquí la invitación al Concierto de Navidad 2007. O mejor dicho, LOS conciertos de navidad. Que se adelantan un poco en fecha para poder ser dos. Valga la redundancia.