25 septiembre 2007

Bifrontismo

¿Cómo quedarse al margen de la noticia del día?

Todos los medios lo comentan. Una empresa textil italiana ha iniciado una agresiva campaña publicitaria basada en la imagen de la actriz y modelo francesa Isabelle Caro, quien sufre anorexia nerviosa.

La discusión es si la marca Nolita ha comenzado la campaña en pro de la prevención de la enfermedad o si, por el contrario, se trata de una burda estrategia para crear imagen de marca y se está aprovechando para ello de las ganas de ayudar a los demás de dicha enferma con aspecto terminal.

Analicemos el efecto que dicho anuncio puede ejercer sobre quienes lo ven.

Una chica adolescente "normal", que quizá piense de vez en cuando que le sobra algo de peso, probablemente ante la foto se quede pasmada y piense: "¡qué horror!".

Puede (y digo, puede) que una chica en el límite entre la "normalidad" y la anorexia, resulte desplazada hacia la normalidad por la visualización de estas imágenes tan impactantes. Pero ¿es esto demostrable?

Y... ¿qué ocurre con quienes ya están enfermas?
- Las anoréxicas en remisión se sienten dolidas y tocadas en su amor propio, ya de por sí frágil, al ver cómo se utiliza la imagen de la enfermedad; es para ellas una especie de "escarnio público". Máxime cuando perciben claramente que no se está ayudando a nadie con dicha exhibición.
- Las anoréxicas en el punto álgido de la enfermedad se sienten alentadas a competir entre ellas o consigo mismas para conseguir un nuevo objetivo: pesar los 31 kilos que esa modelo francesa pesa. Los médicos les dicen que en su estado pueden morir, pero... ¡no es cierto! Resulta que hay personas más delgadas aún que ellas, y están ahí, en los carteles de publicidad, haciéndose un nombre.

Si la intención original de la marca era provocar rechazo en las anoréxicas por la imagen que pueden llegar a tener, estaba equivocada. Las anoréxicas siempre se verán gordas aunque tengan la figura de dicha modelo y la vean cada día reflejada en su propio espejo. Y si alguna, en un atisbo de sentido común, pudiera llegar a sentir miedo de llegar a ese punto, siempre pensará que eso no le va a pasar a ella. La creencia y la necesidad de saber de que tienen el completo control de lo que hacen es una de las características de estas chicas, al igual que los adictos a drogas en su fase inicial.

Según las asociaciones de lucha contra la anorexia, aunque se está intentando evitar la presencia de modelos esqueléticas en las pantallas televisivas y los desfiles de moda, parece que una sola campaña de publicidad mal planteada puede desmoronar lo conseguido hasta ahora mediante ese esfuerzo colectivo.

Una vez más, un mismo hecho nos hace chocar de frente con el bifrontismo. Lo que podría (teóricamente) ser beneficioso para la prevención primaria en unas, es perjudicial para la prevención secundaria y terciaria en otras. Y, como de costumbre, el mundo científico queda legitimado como el único que trata de intentar predecir las consecuencias de las intervenciones antes de aplicarlas a nivel poblacional. Está claro que las empresas de publicidad no siguen esta máxima.