13 agosto 2007

Caminando entre bebés

Parece absurdo tener que recordar que los médicos de familia deberíamos saber tratar, valga la redundancia, a toda la familia, incluyendo a los niños. Una circunstancia no muy conocida por el gran público es que una importante proporción de médicos de familia trabaja en consultas rotuladas como "pediatría" (sin ser, obviamente, pediatras). La escasez de estos profesionales, unida al crecimiento poblacional no previsto (inmigrantes jóvenes que provocan un nuevo "baby boom" en España), ha llevado a los gestores a tirarse de los pelos una vez más. En comunidades como Cataluña, como bien comentaba el Dr. Bonis en su blog hace poco más de un mes, se está proponiendo la solución aparentemente más lógica: que los niños, directamente, sean vistos por el médico de familia, y sólo pasen al pediatra cuando la patología necesite una atención más superespecializada.

Dejemos a un lado la discusión sobre si tenemos o no suficientes médicos de familia para ver a todos los niños en las consultas, o sobre si esto reduciría los 3 minutos por paciente que tenemos ahora mismo a 1 minuto por paciente.

El caso es que, por esta situación, cada vez es más importante para los médicos de familia formarse lo mejor que puedan en atención a la infancia. Y aquí me tenéis, comenzando tras las vacaciones mi rotación de dos meses por las urgencias del Hospital Infantil del Niño Jesús, que se completarán con 2 meses más en las consultas de pediatría de Atención Primaria más adelante. Pasamos en pediatría casi, casi, tanto tiempo como en medicina interna.

¡Ay! qué miedo inicial. Recordando viejos tiempos. Volver a ver el pánico a la bata blanca en la cara de alguien nada más cruzar la puerta de la consulta, como cuando era estudiante. Resulta que ahora el paciente, la mayor parte de las veces, es incapaz de hablar, y, cuando es capaz de hablar, suele permanecer su madre al lado para anular la certeza o validez de todas las respuestas que te da. Además, la exploración física se imposibilita grandemente porque el bebé llora sin parar mientras intentas explorarlo. Odian que les toques la cabeza, que les mires los oídos, que les obligues a abrir la boca para otra cosa que no sea llorar. El fonendo está frío - y algunos incluso te lo dicen. Por supuesto, a todos les duele siempre la tripa entera. ¡Ay! cuántos problemas...

Aparte de la dificultad de manejo, lo cierto es que los residentes de familia estamos felices en el Niño Jesús. Tenemos supervisión constante sin acritud. Tenemos protocolos para todo, escritos y disponibles en todo momento. Compañeros agradables y sin pizca de amargor. Enfermeras simpáticas y auxiliares que se ríen cuando el paciente se hace caca. Incluso que se lo comen a besos si es preciso. Y en cuanto a logística... no hay color. De hecho, hasta han tenido el detalle de darnos una tarjeta de aparcamiento, por si queremos ir en coche al hospital. El pan tumaca de los desayunos, siendo la cafetería dirigida por el mismo catering que el de La Princesa, es diez veces más rico. En las guardias se parte para echarse la siesta, y por las noches hay 3 turnos para dormir (y sólo trabajas 1 de ellos). Y un detalle importantísimo y que a todos nos mejora la salud: en las urgencias del Niño Jesús HAY VENTANAS. Y son ventanas con acceso a la calle y luz natural. Fantástico, de verdad. Debería estar prohibido instalar servicios de urgencias en sótanos y semisótanos, deprimen al más optimista.

Aunque sí que he visto una cosa mala: de pronto te sientes minusválida en el cálculo de las dosis de los medicamentos. Pero ¿qué invento es éste?... claro, todo en gotitas; cada suspensión tiene una concentración distinta, y la presentación a usar varía según la edad o el peso del niño. Así que tendríais que vernos, para calcular la dosis de un simple suero salino o un antibiótico, sacando todo el arsenal... calculadora, medimecum, papeles de sucio... Parecemos novatos. De hecho, parece que volviésemos a la clase de química del instituto y a los problemas de estequiometría. Menos mal que la mayor parte de los niños se van de allí sin necesitar pruebas invasivas o tratamientos complicados (se es muy conservador en ese sentido).

Os iré contando si aparece algún caso interesante. Por ahora las mañanas están siendo tranquilas por tratarse del mes de agosto. Este jueves tendré la primera guardia, deseadme suerte.

9 comentarios:

Alfons dijo...

Eso es porque en Cataluña siempre vamos un paso por delante de España :[

Y que no os engañe el lamentable espectáculo que estamos dando últimamente. Si todo lo que tiene la E de España lo gestionasemos nosotros (rEnfE, avE, aEna, Electrica Española, Economy...) daríamos miedo!!!

Salut!

Sofi dijo...

Jejejeje... suerte con los peques... ay... con los salaos que son fuera de los hospitales y lo puñeteros que se vuelven en cuanto cruzan las puertas (y de los papis, ni hablo). El otro día me acordé de ti, estuve estudiando todo el día en "el zulo".

BESOTES Y SUERTE EN LA PRIMERA GUARDIA!!

Ana dijo...

Hola Isa . Ten paciencia con esos diablillos jeje .Que tengas bueb veranito

gangas dijo...

Suerte Isa y cariñosos saludos, hacía tiempo que no pasaba por aquí, que tiempos!!!

¿Recuerdas?

Anónimo dijo...

Tienes razon, los peques ( y los padres de los pekes) tienen tarea. En mi caso tengo suerte porque al estar haciendo la residencia en un hospital comarcal, hay una puerta única, y por ello estoy manejando a los niños y sus padres desde el primer momento. SUERTE Y PACIENCIA.

MIRtirizado dijo...

Yo añadiría a las abuelas, que son capaces incluso de anular a las madres...
Eso del miedo del estudiante lo tengo muy reciente, así que me compadezco. Mucha suerte!!!

Anónimo dijo...

pues sí, te entiendo...yo ahora estoy estudiando en el cto, aún no me he metido en ninguna especialidad...sin embargo llevo 3 años trabajando de medico general...y cuando digo medico general digo "chacha para todo"...cuando trabajas en una clinica privada como medico general, te puedo asegurar que el 50% de los pacientes son niños y el otro 50% adultos. Para mí al principio,recien salida de la carrera y sin tener ni idea, me tuve q espabilar de golpe y porrazo,no solo en dosis de adultos,sino en ajustes de dosis para niños....y te puedo asegurar que es muy duro,porque no tienes a nadie a tu lado para enseñarte...aprendes a base de palos,y me refiero a palos psicologicos de lo mal que se pasa. Tú al menos,primero has aprendido las dosis de adulto y luego por otro lado las pediatricas...Suerte y con kien tienes q tener paciencia no es con los niños, sino con los padres...lo digo por experiencia

Gonzalo dijo...

Por supuesto que te deseo mucha suerte. Me encanta tu manera optimista de enfrentarte a algo nuevo.
Que tengas una feliz rotación. Saludos

Fisioterapia pediátrica dijo...

Quizás lo más dificil que encontrarías fue lidiar con las mamás, tías, abuelas...; a los peques seguro que te hiciste pronto.