13 febrero 2007

A propósito de unos casos

Todos hemos oído alguna vez historietas de hospital, de esas que te cuentan los Rs mayores cuando charlan contigo en los ratos muertos. Algunas son divertidas, otras truculentas, otras morbosas, otras llegan a dar lugar a leyendas urbanas. Pero todas tienen en común el ser poco creíbles y dar la sensación de que ocurren en pocas ocasiones.

Lo cierto es que no son tan raras, ocurren con una frecuencia nada despreciable. Y lo malo es que, cuando ocurren, no son nada divertidas.

En mi última guardia de urgencias de cirugía apareció una mujer sumamente angustiada contando cómo llevaba 24 horas dando vueltas de un hospital a otro. La noche anterior su "compañero sentimental" le había introducido, así, como quien no quiere la cosa, un NIVEA DEO en el canal anal, a pesar de su reiterada negativa. Acarreaba con ella un bolsón enorme lleno de radiografías e informes recolectados a lo largo de toda la noche en los distintos centros asistenciales.

La noche anterior había llegado a nuestro hospital y el médico clasificador la había referido a la maternidad por haberla entendido mal (pensó que le estaba diciendo que el cuerpo extraño era vaginal). Desde la maternidad la habían enviado a un hospital general. Allí le habían realizado toda suerte de maniobras en un infructuoso intento de extracción, y de paso las placas que nos estaba mostrando (en las que se podía observar cómo el objeto había migrado hasta el ángulo rectal). Al no tener éxito, le habían recomendado ir a su hospital de referencia (que resultó no ser aquél), en previsión de una extracción quirúrgica. La mujer, desesperada en su peregrinación, había vuelto a nuestras consultas, donde tuvimos que decirle que el nuestro tampoco era su hospital... y que por tanto tenía dos opciones, irse a su hospital (a 10 minutos en taxi) o intentar convencer al jefe de la guardia de que le dejase quedarse allí (improbable, puesto que no había ni media cama libre). El tiempo pasaba y el riesgo de perforación aumentaba con cada minuto. Finalmente la mujer decidió ir a su hospital de referencia, y nos dejó allí, sin saber el final, y preguntándonos cómo la burocracia podía poner a una paciente en un apuro como aquél.

Aprovecho para comentar que en estos casos se intenta una extracción endoscópica baja, y, si no es posible, se suele optar por una extracción con ayuda manual intraabdominal (una mano entra en el abdomen y "exprime" el intestino hasta lograr que se deslice el objeto). Si falla esta estrategia, se debe optar por la cirugía abierta.

Otro de los casos llamativos de esa guardia ocurrió a las 4 de la mañana. Nos avisaron de la pecera (la zona de pacientes encamados de la guardia de medicina) de que había llegado un paciente quemado, que en lugar de pasar a cirugía había pasado a la pecera por presentar disnea. Nos pedían que fuésemos a verle. Al llegar nos quedamos sorprendidísimas: la quemadura consistía en una nariz calcinada, de la que habían desaparecido las aletas, y los orificios nasales permanecían taponados por unas gafas nasales negras derretidas. El paciente era un EPOC con oxígeno domiciliario al que se le había antojado fumar un cigarro con el oxígeno puesto, y podéis imaginar lo que es que se te prendan las gafas nasales mientras las llevas.

Mi compañera: ¿Y por qué está tan disneico?
Adjunto de pecera: Es un EPOC ya conocido
Yo (al paciente): A ver, abra la boca

En la faringe colgaba una úvula del tamaño de una avellana y con aspecto de no tener mucha intención de dejar de crecer. El señor empezó repentinamente a desaturarse, y el monitor a pitar. 90... 87... 83... 78%!!! Dijo, con voz apagada, que se estaba mareando. Mientras le ponían un bolo de actocortina y lo trasladaban a la sala de emergencias, pusimos buscas a los anestesistas, al ORL para que extrajese lo que pudiese de las fosas nasales, al adjunto de cirugía por si había que hacer una traqueotomía...

La historia acabó bien. O todo lo bien que podía. El hombre fue estabilizado, intubado, conectado a un respirador y, supongo, trasladado a una unidad de quemados propiamente dicha, que es donde debió haber sido trasladado desde un principio.

Son dos ejemplos de casos que, dentro de algunos meses, contaremos a los nuevos R1... Terminaremos diciendo "... a ese ya no le quedaron ganas de volver a fumar ... terapia aversiva...". Pero os puedo asegurar que, en esos momentos, a una se le ponen los pelos de punta. El sufrimiento humano, visto en directo, mata cualquier deseo de reírse de las circunstancias causantes del mismo. A posteriori lo procesas y llegas a relativizarlo. Ya veréis a qué me refiero cuando encontréis algo así en vuestras guardias...

11 comentarios:

Anónimo dijo...

ojo, estas ante una violacion.
Debes poner en marcha el adecuado protocolo.
Pse, lo del quemado basta retirar mojando con suero el plastico derretido y mandar a orl/plastico

Inma dijo...

Lo del hombre que se enciende un cigarrillo yevando el oxígeno apareció en un episodio de anatomia de Grey (Fox). Es increible que pase de verdad..

Javier dijo...

WOW!!! increíbles historias. Gracias por compartirlas... Dentro de poco r2!!! mucho animo Isa

sugar10 dijo...

:) cosas que pasan! que te sea leve!!!

Marisa dijo...

Hola Isa,
Me llamo Marisa y he conocido hace poco tu blog y estoy encantada. Me gustaría ponerme en contacto contigo para hablar de las distintas Unidades Docentes para hacer MFyC aquí en Madrid. También estudié en la UAM, aunque yo estaba en La Concha. Te escribo mi mail por si quieres contestar: marisa.sanzcalvo@gmail.com
Gracias

drapeich dijo...

Chica!hace mas menos un mes ocurrió el mismo caso en mi hospital. Va ser que no es tan infrecuente el uso de este tipo de "jueguetes". En este caso, la paciente acabó en cirugía.
änimo de una R4.

Anónimo dijo...

Hola Isabel!!
Soy juan carlos, el estudiante de medicina UAM q esta rotando con vosotros los jueves. Joe que cosas mas interesantes, por qué no pasan esas cosas cuando estoy los jueves, seria emocionante ejejejej. Estoy aprendiendo mucho en esta rotacion y eso que sólo llevo 2 dias, espero aprender muchas cosas todos los dias. Sois todas muy simpaticos (tb el adjunto), amables y me siento muy agusto, mejor que en mi anterior rotacion por neurologia que me ponian malas caras y casi no se podia aprender nada porque parecia que molestabas (como hacen en la mayoria de los sitios a los estudiantes de medicina: somos como un estorbo). Con vosotros, estoy deseando que lleguen los jueves para rotar x el servicio, y aprender más cosas.
Nos vemos el jueves, y a ver si pasan cosas interesantes.
Juan Carlos

Isabel dijo...

Hola Juan Carlos! Me alegra verte por aquí... en realidad creo que debes ser el primero que hace un comentario en el blog y que me conoce en persona, jeje, la fusión de dos mundos hasta ahora separados...

Vente un día a una de las guardias, sea de medicina, de ciru o de trauma. Seguramente alguna historieta caerá.

Por cierto, ahora que pasas por aquí puedes certificar que mi histórico despiste es cierto jejeje... qué desastre estoy hecha! Menos mal que poco a poco me voy orientando y ya empiezo a manejar a los pacientes algo mejor...

Anónimo dijo...

Hola, Isabel, soy Silvia. Me podrías decir si los Rs de anestesia hacen guardias de puerta en la Princesa? sabes algo de eso?

SIgue con el blog!!
Gracias

Øttinger dijo...

Llego de casualidad a este blog, que no sólo es interesante sino de lo mas estimulante para los que estamos en historias totalmente contrarias a la medicida pero que tenemos el hobbie de estas cuestiones (vamos, House, Urgencias...).

Isabel dijo...

Hola Silvia! Sí que hacen guardias de puerta, durante parte del primer año de residencia. Tenemos compañeros estupendos de anestesia que están a punto de dejar de hacerlas... les vamos a echar de menos!!!