25 marzo 2006

House MD

Cuando una termina la carrera pretende hacer muchas cosas que antes no tenía tiempo de hacer. Una de ellas es ver la tele. Y qué mejor ocasión para ver la tele que la emisión de House MD, una serie norteamericana con bastante gracia. Seguro que muchos la conocéis. A día de hoy se emite en Cuatro.

Tuve la mala pata de perder la señal de Cuatro justo cuando la serie empezó, por culpa de las grúas de las obras del Metro que han colocado detrás de mi casa. Así que tuve que acudir a nuestro querido amigo el BitTorrent para conseguir ver los capítulos que me estaba perdiendo. Lo malo fue que me piqué y ya de paso enlacé con la segunda temporada, en V.O. De modo que me la he tragado completa, y ahora ya no me queda nada que ver hasta que empiecen a emitir la tercera temporada en EEUU.

No os voy a hablar del auténtico "personaje" que es House. Quería comentar lo diferente que me parece la medicina norteamericana de la española, o al menos de la medicina española que a mí me han enseñado a practicar. Obviamente no sé si lo que se muestra en la serie será una simple "licencia televisiva" o si será realmente así en la famosa sanidad privada americana, pero no puedo evitar plantearme una serie de cosas.

Para empezar, el mero concepto de "Departamento de Diagnósticos" se me hace difícil de digerir. En España tenemos una especialidad que generalmente acaba lidiando con los diagnósticos o tratamientos complicados, que es la Medicina Interna, pero no disponemos de departamentos dedicados exclusivamente a hacer diagnósticos diferenciales difíciles. Además, el equipo de House está compuesto por diferentes especialistas (neurólogo, inmunóloga, nefrólogo/infectólogo...), con lo cual resulta divertidísimo ver cómo discuten y cada uno da su propia visión de cada asunto (dando la razón al refrán "Cada cual arrima el ascua a su sardina") cuando House coge el rotulador Velleda y se enfrenta a su famosa pizarra en blanco de los diagnósticos diferenciales. El resultado de todo esto es que el paciente se lleva cuatro o cinco veces el número de pruebas complementarias que aquí se le harían. ¿Más ganancias?

Para continuar... a mí me enseñaron en la facultad que lo primero que había que hacerle a un paciente era una Historia Clínica detallada. En House MD, este proceso la mayor parte de las veces se obvia, hasta tal punto que uno de los capítulos, "Failure to Communicate", se dedica precisamente a los buenos resultados que se obtienen tras hacerle la historia a un paciente (afásico, por cierto). ¿Consiguen así ver más pacientes por unidad de tiempo?

Además me escama bastante el uso intensivo que hacen de las técnicas de imagen. Nunca se me olvidarán las regañinas que nos daba la profesora de endocrinología cuando resolvíamos casos clínicos en clase. "¡Primero las pruebas funcionales, las pruebas de imagen siempre son lo último a lo que hay que acudir!". Pues bien, ¿cómo saber si alguien tiene un tumor secretor de ACTH, o un feocromocitoma? Para qué recoger orina de 24 horas y cuantificar cortisol... Obviamente, haciéndole una RM o una TAC de cuerpo entero (y se la hacen ellos mismos). Así les va, que luego encuentran masas que resultan no ser el tumor que buscaban. Pero eso sí, en la serie he visto más o menos 4 ó 5 reacciones anafilácticas por contrastes radiológicos. Muy televisivo.

Y eso por no hablar de cuando allanan la morada de los pacientes para buscar "pistas"...

Por lo demás, es una serie realmente entretenida, mucho más elaborada que Hospital Central (en la que ni siquiera tienen idea de qué es un estudiante de medicina) y sucedáneos. A quienes aún no la hayáis visto... no os la perdáis!

24 marzo 2006

Puestos definitivos y calendario de Actos de Asignación

Por fin se han publicado las listas definitivas. Me he quedado en el 532. Os dejo el link al calendario de los Actos de Asignación de Plazas... por cierto, se confirma: los médicos empezamos a elegir el día 10 de Abril, y el "lunes de resaca" de Semana Santa sí que trabajan en el Ministerio. Así que, ¡hala!, todo el mundo a buscar vuelos y hoteles...

Quienes poseáis un certificado digital, ya podéis dejar pre-elegida vuestra plaza, por si las moscas...

21 marzo 2006

Cambios progresivos

Algo se está moviendo en la web del Ministerio. Deben estar empezando a introducir en la base de datos a aquellas personas que quedaron excluidas por falta de documentación, o modificando los expedientes de quienes tenían un 1 por defecto y ahora han entregado las copias del expediente real. Por el momento yo he caído 1 puesto. Dicen que el viernes veremos cambios mucho mayores, esperemos no darnos el "batacazo"...

07 marzo 2006

Ángela, ¡te echamos de menos!

Otra de nuestras estupendas compañeras de trabajo era Ángela, la vigilante nocturna de la residencia. Y digo "era" porque trabajaba para una contrata que se ha declarado en quiebra, siendo, por tanto, injustamente dejada sin trabajo, sin sueldo, e incluso sin los papeles del paro.

Lucía y yo la echamos mucho de menos. Las noches son mejores cuando tienes gente como ella para charlar, para compartir un té, o para pedirle ayuda cuando la necesitas. Ángela comparte gustos musicales conmigo (ambas somos fans declaradas de "los chicos del coro", por poner un ejemplo), y solía poner CDs de música suave que daba un ambiente más vivo a la noche. Además, Ángela tiene el título de auxiliar de clínica y los días de más trabajo nos echaba una mano cargando los cajetines de medicación, lo cual nos ahorraba un par de horas de bipedestación forzosa...

Todavía recuerdo la noche que las cocineras olvidaron dejarme la cena preparada en la planta baja. Lucía bajó a ayudarme a buscar la comida, pero tras mirar en el interior de inmensas freidoras, inmensas neveras, inmensos termos... no dimos con la dichosa bandeja. Yo ya no sabía qué hacer, eran más de las 11 de la noche y no había cenado. Me iba a comer los puños de un momento a otro.

Pero Ángela tuvo la feliz idea de llamar para que nos trajeran comida, y acabamos sentadas en la salita de la tele, devorando un menú de restaurante chino mientras bromeábamos con la posibilidad de que el pollo con almendras fuese alguno de los portadores de gripe aviaria. Por suerte los teléfonos de aviso esa noche no sonaron, y pudimos descansar tras la larga espera de la cena y de la ambulancia que venía a por un abuelito que derivábamos a urgencias.

No es justo, desde mi punto de vista, que un equipo que funciona tan bien pueda romperse por los caprichos de la economía empresarial. Me habría alegrado mucho que la propia residencia hubiera contratado directamente a Ángela como vigilante, pero no ha sido así. Ahora tendremos que acostumbrarnos al nuevo compañero que nos han mandado, y que la primera noche intentó descaradamente tirarnos los tejos tanto a Lucía como a mí. Tengo la sensación de que no va a ser lo mismo...

Ángela, ¡te echamos de menos!