07 marzo 2006

Ángela, ¡te echamos de menos!

Otra de nuestras estupendas compañeras de trabajo era Ángela, la vigilante nocturna de la residencia. Y digo "era" porque trabajaba para una contrata que se ha declarado en quiebra, siendo, por tanto, injustamente dejada sin trabajo, sin sueldo, e incluso sin los papeles del paro.

Lucía y yo la echamos mucho de menos. Las noches son mejores cuando tienes gente como ella para charlar, para compartir un té, o para pedirle ayuda cuando la necesitas. Ángela comparte gustos musicales conmigo (ambas somos fans declaradas de "los chicos del coro", por poner un ejemplo), y solía poner CDs de música suave que daba un ambiente más vivo a la noche. Además, Ángela tiene el título de auxiliar de clínica y los días de más trabajo nos echaba una mano cargando los cajetines de medicación, lo cual nos ahorraba un par de horas de bipedestación forzosa...

Todavía recuerdo la noche que las cocineras olvidaron dejarme la cena preparada en la planta baja. Lucía bajó a ayudarme a buscar la comida, pero tras mirar en el interior de inmensas freidoras, inmensas neveras, inmensos termos... no dimos con la dichosa bandeja. Yo ya no sabía qué hacer, eran más de las 11 de la noche y no había cenado. Me iba a comer los puños de un momento a otro.

Pero Ángela tuvo la feliz idea de llamar para que nos trajeran comida, y acabamos sentadas en la salita de la tele, devorando un menú de restaurante chino mientras bromeábamos con la posibilidad de que el pollo con almendras fuese alguno de los portadores de gripe aviaria. Por suerte los teléfonos de aviso esa noche no sonaron, y pudimos descansar tras la larga espera de la cena y de la ambulancia que venía a por un abuelito que derivábamos a urgencias.

No es justo, desde mi punto de vista, que un equipo que funciona tan bien pueda romperse por los caprichos de la economía empresarial. Me habría alegrado mucho que la propia residencia hubiera contratado directamente a Ángela como vigilante, pero no ha sido así. Ahora tendremos que acostumbrarnos al nuevo compañero que nos han mandado, y que la primera noche intentó descaradamente tirarnos los tejos tanto a Lucía como a mí. Tengo la sensación de que no va a ser lo mismo...

Ángela, ¡te echamos de menos!

No hay comentarios: