10 septiembre 2004

Al fin libre

Bueno, acabó la temporada de exámenes. Cierto es que sólo tenía uno por hacer, pero ojo, lo que ha tardado en irse a paseo... Se me ha hecho eterno.

Resulta que el examen de oftalmología ha consistido en exactamente 30 preguntas tipo test de opción múltiple, a hacer en 40 minutos. Y claro, os imaginaréis qué tipos de preguntas. Por ejemplo, cuál es el síndrome hereditario caracterizado por la formación de quistes dermoides peribulbares, y cosas similares. ¿Qué fue de las preguntas acerca de la corrección de la miopía, los síntomas del glaucoma de ángulo abierto, el diagnóstico diferencial del ojo rojo, la prevención de la oftalmía neonatorum...? Mis profesores deben estar locos, en mi universidad se está perdiendo la perspectiva, ya no se trata de que aprendamos sino de que sudemos como cerdos para acabar la carrera. Y eso que sólo es una asignatura de 6 créditos (o 6,5, ya no lo recuerdo).

Han olvidado que el objetivo de la carrera es formarnos como médicos generales (sin prejuicio de una posterior formación especializada).

De las 30 preguntas, como no había puntos negativos, contesté 30, pero 11 con serias dudas de lo que hacía (mucha quiniela). No sé cuál es la nota para aprobar, de hecho lo pregunté y me dijeron que "ya verían, según cómo saliese el examen". No sé si eso es buena o mala señal. El consuelo es que todo el mundo salió del examen superdecepcionado y diciendo que había sido surrealista. No soy la única, pues, que piensa que todo lo que he estudiado no ha valido de nada.

Si me suspenden no será por no haber trabajado. Será porque no tienen un concepto claro de lo que es una formación de pregrado. He dicho.

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